Camino sobre el puente Xallitic. Debajo, hay hombres trabajando que no sienten el frío de enero. Uno perfila con el disco una baldosa de la escalinata que lleva a la Plaza de los Lavaderos; otros hacen la mezcla, y otros terminan de pegar los mosaicos rosas que bordean el estanque circular. Alzo la mirada: la loma del barrio blanquecina por la niebla; el rojo de las hojas de los árboles (¿hayas o arces?); las atenuadas luces color ámbar de las farolas; el jardín de niños; el viejo salón de billar. Remodelación bajo licencia de Heráclito.
Sigo mi camino.
No comments:
Post a Comment